Soy un tipo económico; les aseguro que me conformo con polenta con queso, que insisto para no recibir regalos en mis cumpleaños, porque no los quiero hacer gastar en mi; les juro que si no fuera por Tronquito y las gatas, viviría en un departamentito cuya única condición fuera mucha luz y vista a un poco de verde.
Pero en un ataque de REmodelación - o bien podríamos decir solo MODELACION, siendo que hace dos años que vivo en MI casa, pero no hice más que pequeñas reformas y limpieza (cuando puedo)- quise tapar unos agujeros en el techo de mi cocina/comedor y comprar una lampara colgante. El problema es que la que más me gustó es, a diferencia del discurso del párrafo anterior, CARÍSIMA.
Que se entienda, había apliques de $2.000,-, con los que me picaban los ojos de solo ver el precio, pero parte de mi simpleza, por no decir tacañería, se enamoró de una lámpara de $500,- que no me animo a comprar.
Ustedes qué opinan? Me doy un gustito? Un caro y del que saco de los ahorros que voy a necesitar para pagarle a mi hermano... eh? Debería? Eh? Ehhhh?