Si en el 80% de los posteos se incluyera algún elemento culinario, como ser el menú de la cena del día anterior, los antojos del momento o la descripción de cómo concinar locro; debería cambiarle el título al blog por algo como "Pará, que lo caliento" o "No sé para qué lo caliento"?
Ah, la foto me hizo acordar una posición en Chi Kung que le llama "sostener la barriga", sólo que en este caso es literal!
Se acuerdan cuando jugábamos a las escondidas y parábamos el juego al grito de: "¡PIDO!"?
Me siento en un estado similar; como en un interludio entre un quilombo y otro. Ayer terminó el mes, pero también el ejercicio de la empresa en la que trabajo. Junto con ambos cierres, también debían cerrar los inventarios y se debía fabricar lo máximo posible para levantar las paupérrimas ventas, producto de una gestión incomparable del director y gerente comercial.
Sé que nuevos problemas volverán, otra vez tendremos que correr la coneja, y sacar todo a último momento, por una falta de previsión que le impide a "planeamiento" cumplir su función como debería. Pero hoy, hoy me siento relajado y esperando la lluvia del sábado, que me permita ver el triunfo argentino disfrutando una picada completa.
Pero este mail tenía la intención de anunciar mi regreso(?) y avisar a todo el mundo que no voy a callarme nada de lo que tenga que decir, así que atenti!
Suelo regular las comidas, ahora que ya no entreno como acostumbraba y que no es lo mismo participar de una clase que darla. Sin embargo, días como ayer, en donde la lluvia, la ansiedad por el partido y el aflorar de mi glotonería para qué negarlo, hacen estragos. Pero más allá de los móviles y la búsqueda de su saciedad, puedo asegurar de manera fehaciente, que la compensación de dulce con saladono mitiga la angustia oral (chistes pornográficos serán vedados).
Desde el paquete de 3D que me comí esperando la bondiolita al horno en sandwich que continuó y el bizcochuelo de chocolate con dulce de leche al que le di toda la tarde, no fueron suficientes, ni se compensaron entre sí.
Por la noche, entre la película que me revolvía el estómago (pero no solo suficiente como para cerrarme la boca) y unos videos de youtube con los que intentaba entender el porqué del orden y secuncia de los signos del zodíaco, reincidí con ambos polos (dulce y salado) en cantidades y combinaciones.
Estoy tratando de hacer memoria, de los bodrios que pude ver, que llegaron a darme repulsión al punto de no poder seguir viéndolas. Ayer vi, después de escuchar muchas recomendaciones, después de disfrutar la banda de sonido (que habrá oido en muchas publicidades, sin asociarla a la peli) y después de saber que actuaba Jennifer Connelli, transormándola en un "must see" en mi lista de pendientes.
Sin embargo, después de verla, no sólo me arrepentí de haberle dedicado el tiempo insumido, sino que pasó de la lista de "vista obligada", a la de "nunca, nunca, nunca jamás ver". Esa lista la conforman, hasta ahora en mi haber, solo 5 títulos:
Miren que he visto basofias, he visto cosas ofensivas y he visto exageraciones del estilo Tarantino, haciendo brotar sangre cual canilla de alta presión, pero buscando un "efecto realista". SIn embargo, creo que la exageración lo hacía menos creíble y, desde los tajos hechos por el guante de Freddy, los hachazos que clavaba Jason o incluso las cuchilladas de Mike Myers, ninguno era lo suficientemente crudo o creíble como para identificarse con la víctima, compenetrarse en la película y sentir que el estómago se revuelve.
Por lo tanto, espero llegar a tiempo a recomendarles, desde un punto de vista totalmente subjetivo y por eso pueden estar a favor o en contra de mi opinión, que NUNCA VEAN LAS PELICULAS LISTADAS ARRIBA.
Bueno, también recomiendo nunca ver The Box, Species 1,2,3,4,5 y 6, Crepúsculo y Mi vecino el asesino, pero esas simplemente porque son malísimas.
Sabemos que el solsticio de invierno es el punto de mayor oscuridad, la noche más larga del año y el punto de inicio del invierno. Sin embargo, ese punto, que aparentemente es el más temible, tiene un valor importantísimo de ser el fin del ciclo negativo. Es el punto en que la luz empieza a vencer la oscuridad y en que Apolo empieza su camino ascendente en el cielo de Uranos.
En el hombre, acompañado con el pleno invierno, se asocia una época de reflexión, de introspección que debe resultar en un orden y un trabajo interior que se debe plasmar en la primavera con los brotes de una nueva cosecha.
Estamos desacostumbrados a vivir con los ritmos de la naturaleza; la ciudad hace que nuestra vida no se adapte al ciclo natural, que en invierno sigamos trasnochando, que nuestra dieta no se ajuste a los cambios y necesidades de nuestro metabolismo, y por correlación con esos estados alterados, no podamos concienciar esa etapa de introspección.
Todo esto me lo planteo en pleno agite laboral, después de un fin de semana en el que me dediqué más a estar guardado que a salir de joda (aunque no faltó un poco de lo último). Sin embargo, espero poder poner más atención a lo que dije, para no solo invitarlos a ustedes a vivirlo de esa manera, sino para vivirlo primero.