Leyendo este posteo en el blog de Ro, me vinieron a la mente de un par de recuerdos de hace un tiempo. Por asociación, primero recordé un viaje que hice en bici por el sur, con tres amigos. Allá por 1999, cuando mis responsabilidades se limitaban a mi trabajo (una pasantía de 4 horas) y la facultad, cuando llegaba el verano podía disfrutar de unas relajadas vacaciones, como hacer el circuito siete lagos en bici. Claro, el físico también acompañaba, cosa que el sedentarismo y los desayunos de la oficina insisten en desvirtuar.
Fueron siete días en los que recorrimos un promedio de 60 km/día, algunos con el sol en la cabeza y otros con la lluvia desde arriba y salpicando desde abajo, con la rueda del compañero de adelante; algunos sobre la ruta y otros sobre ripio y en pendiente de 30°.
Fue una excelente experiencia que se vio coartada por inconvenientes en dos de los cuatro, debiendo volver a BsAs, no sin antes prometernos volver a completarlo. Las cosas de la vida hicieron que ya ninguno de los cuatro nos hablemos entre nosotros, pero mis ganas de terminarlo siguen estando... por ahí en auto :S .
Buscando alguna foto que ilustre mi recuerdo, me encontré con las fotos de otro viaje que hice con motivo del casorio de mi hermano en Neuquén, después del cual aproveché para ir a recorrer la cordillera patagónica con Radesha, mi tutú. Así que a falta de foto digital del primer viaje (prometo conseguir), muestro un par del segundo, palpitando el verano que se viene y la nueva aventura que pueda surgir.




