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miércoles, 6 de abril de 2011

Bingo!

Según la Vedanta, religión que se considera como antecesora al hinduismo, así como muchas otras religiones descendientes de las migraciones indo-europeas, hablan del Dharma como el destino o sendero a recorrer por una persona, sea en esta encarnación o el conjunto de encarnaciones que experimenta el individuo hasta alcanzar ese destino. Así, tenemos un objetivo mediato a alcanzar, otro a mediano plazo y otro inmediato y cada uno de ellos se pueden ir modificando de acuerdo al curso de acción y decisiones que tomemos, en una suerte de determinismo combinado con cierto libre albedrío.
En ese discurrir de los hechos, siendo que tenemos un objetivo a alcanzar (como el juego de la vida, monopoly o juego de la oca), estamos sujetos a reglas, leyes, que nos marcan el camino a seguir y tratan de reencausarnos o, al menos, mantenernos dentro del curso de acción. Esa ley es el Karma o ley de acción y reacción, que supone una acción de igual magnitud pero en sentido contrario ante un hecho o decisión que nos desvía de ese sendero. Está en cada uno saber interpretar esas reacciones y no enojarse con una ley natural, siendo que por ley natural, no es subjetiva sino objetiva y sobretodo justa. En la medida que uno toma conciencia, empieza a intuir cuál es el camino que debe tomar, cuando deja de tener reacciones compensatorias. Es algo así como encontrar la vocación y ser feliz viviéndola.

El problema es cuando vez que hay una reacción; y otra; y otra. Pero no te das cuenta qué estás haciendo mal.
Como conté, el domingo 27 se murió mi gatita y si bien dolió, entiendo que no iba a estar conmigo para siempre y que ese Dharma del que hablaba, la llevó al desenlace que tuvo y me afectó a mi por ese vinculo en común. Desde el martes estuve corriendo con Tronquito, yendo de especialista en especialista, internándolo, medicándolo para finalmente el lunes, operarlo.
La cirugía salió muy bien y si bien lo dejé internado para tenerlo controlado, está muy bien y ayer lo llevé a casa y está conmigo de muy buen ánimo aunque todavía algo extrañado por todo lo que le pasó seguramente.

Pero cuando creía que ya había sido bastante golpeado, solo con el objetivo de guiarme de nuevo hacia mi Dharma, me despierto esta mañana con ruidos en la casa, para darme cuenta que estaba siendo robado… resulta que un pendejo de no más de 17, por el tamaño, se coló entre las rejas de la ventana que da a la calle y que yo, como aclaré TIENE REJAS, suelo dejar entreabierta. Lo más “divertido” es que como duermo totalmente desnudo, al escuchar los ruidos tenia que ponerme un pantalón para encarar cualquier situación y al abrir un cajón de mi armario hice un ruido que lo alertó y lo puso a la fuga, pudiendo volver a colarse entre las rejas antes que pudiera alcanzarlo al grito de “te mato hijo de puta, qué hacés acá adentro”. El afortunado resultado de este evento es que se llevaron sólo la computadora (notebook) con toda la info que fui recolectando estos años. Digo afortunado, porque tranquilamente podrían haberme matado mientras dormía, para desvalijarme sin mayores molestias.

Evidentemente, además de poner un sistema de alarma, tengo que plantearme qué será que estoy haciendo mal para tener esta fucking racha, que por ahora solo se me ocurre que pueda ser que la plata va y viene y, en lugar de pensar durante toda la semana pasada en la plata que estaba gastando en Tronquito, tengo que pensar que él, la gata que me queda y yo estamos bien y que tambien mi hermano y mi cuñada allá en Neuquén.

Eso si, así como creo en el Karma, espero que al hijoputa que me afanó le agarre por lo menos un cáncer testicular.

3 comentarios:

Sil dijo...

No creo que estés haciendo algo mal, a veces nos agarran estas rachas de mierda y lo único que se puede hacer es aguantar. Decí que te lo tomaste bastante bien.
Un abrazo.

AS dijo...

Es que en realidad vi un cuchillo sobre el desayunador, que estoy seguro había dejado en la pileta de la cocina. Si pienso lo que podría haber pasado, realmente tengo que estar contento(?).
Beso y gracias!

eslabon y pedernal dijo...

Podrías decir que dormir en bolas te salvo la vida. Quién sabe si no hubieras hecho ruido y lo asustabas que era capaz de hacer con el cuchillo.
¿Cómo va Tronquito? Va mejorando la racha?
A veces pasa que las desgracias se empecinan, podría dar testimonio pero sería largo.
Suerte, un abrazo

 

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