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lunes, 10 de enero de 2011

Los higos y el jardinero

Un tema recurrente en este blog, por ejemplo en este, este o este posteo, es reflejo de cosas que me pasan o sobre las que reflexiono, en mayor o menos medida.
Ayer, mientras disfrutábamos del paisaje y la pileta, me hicieron notar unos olivos y una higuera que estaban plantados en el predio que visitamos. Inmediatamente, tan fresca como el agua de la pileta o como una imagen que hubiera fijado el día anterior, se me vino a la mente mi viejo y cómo le gustaban los higos y los dulces, alfajores rellenos y orejones derivados de esa fruta, que cada tanto aparecían en la heladera de casa.
Pero mientras la conversación seguía por los dulces y preferencias de cada uno en cuanto a golosonas y postres, mi mente se vio invadida de la imagen de mi papá, su cara, su sonrisa y su trato conmigo. Me puse a pensar que estoy realmente agradecido de haber tenido una infancia que recuerdo con cariño y ternura, así como la imagen que pude retener de mis papás, sus enseñanzas (y errores) y lo que me legaron.
Pero tambien tengo que agradecer que el tiempo cerró las heridas, que pueda nombrarlos sin que se me haga un nudo en el estómago y que hasta pueda tener humor negro al respecto, en lugar de tratar el tema con una solemnidad que no corresponde a algo tan pasajero como la vida y la muerte (eso tengo que agradecerlo en gran parte a la filosofía).
Pero mientras pensaba en este posteo y su formato, pensé que no podría ilustrarlo que ningún tema específico, porque no tengo un músico asociado a su figura, si bien era una persona con amplios gusto musicales y podía escuchar desde un tango, música clásica, pasando por un Serrat o Neil Diamond, hasta  Pin Floyd.
Así que por esas causalidades y dado la reciente liberación de otra grande, María Elena Walsh, voy a aprovechar para hacer un doble homenaje y dejarles un hermoso tema escrito e interpretado por ella (también escuché la versión de Iván Noble :S ), que sirve de alegoría para mi papá, quien supo cultivarnos y alejarnos de las malezas y las tormentas, para hoy ser lo que somos... sea lo que sea que hayamos resultado ser.


2 comentarios:

La Redonda dijo...

Una cosa lleva a la otra y los recuerdos también lo hacen...
Me hiciste recordar a mi mamá y mi papá y a un monton de cosas que terminan transformandose en una inusual sonrisa a las 9:09 de esta mañana.
Beso!

Cat dijo...

Una grande, María Elena.
Me iluminó la infancia con sus canciones. :)

 

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